En compañía de sus familiares y amigos, las estudiantes de segundo año de la carrera de Obstetricia y Puericultura del Campus San Felipe UV fueron investidas con el tradicional y distintivo uniforme rojo, marcando así el inicio de sus prácticas en el SIMUV (Centro de Simulación Clínica y Quirúrgica del Campus San Felipe).
Con la presencia de autoridades académicas de la universidad, como la directora de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso, Paula Oyarzún Andrades; junto al director del Campus San Felipe UV, Francisco Pantoja, la jefa de la carrera de Obstetricia y Puericultura del Campus San Felipe, Cynthia Carrasco, la representante de la jefatura de la carrera de Fonoaudiología UV, Elizabeth Jaramillo, y la asesora del Programa de Salud Mujer del Servicio de Salud Aconcagua, Mayra muñoz, se desarrolló la Ceremonia de Investidura 2026 en el auditorio del Campus San Felipe de la Universidad de Valparaíso.
En sus palabras de bienvenida, la directora de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso, Paula Oyarzún, hizo un llamado a las estudiantes a tomar como suyos los desafíos de este nuevo camino: “Este uniforme representa el compromiso de actuar con respeto, humanidad y excelencia por aquellas personas que requieran su cuidado. Aprendan a educar con atención y a cuidar con respeto y humanidad. A reconocer que muchas veces una palabra o actitud puede tener tanto valor como una intervención clínica. Trabajar por la equidad y justicia sanitarias es convertirse en agentes de transformación para las comunidades. La sociedad necesita profesionales que promuevan el valor de la empatía, compasión y dignidad en cada ser humano que les toque atender”.
Representando a las estudiantes de la carrera, Emilia Neira, de segundo año, enfatizó en los desafíos que esperan de esta carrera y su entorno laboral: “Nuestra profesión tiene que buscar que todo sea mucho mejor. Deben ser las profesionales que hoy se necesitan, que prioricen el respeto y la seguridad hacia cada mujer y familia. Les deseo a ustedes que logre estar donde quiere estar. Que sean una inspiración hacia los demás. Y también, quiero agradecer a nuestros padres y familiares que han sido parte de este proceso.”
De esta forma, las treinta y cuatro estudiantes investidas de la carrera de Obstetricia y Puericultura, desde el día de hoy, están facultadas para comenzar a realizar sus prácticas en el SIMUV del Campus San Felipe, preparándose para lo que será el ingreso a sus prácticas profesionales en los centros de salud del Valle de Aconcagua.
Así lo advierte un estudio de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso, cuyo análisis y conclusiones son la base de un artículo que acaba de publicar la reconocida revista científica International Journal of Gynecology Obstetrics.
El Modelo Integral de Atención al Parto, que en Chile comenzó a ser implementado hace una década en algunos hospitales de alta complejidad, busca promover la atención humanizada, la autonomía materna y el vínculo emocional temprano entre la madre y el recién nacido. Sin embargo, y a pesar de las mejoras y avances que supone esta propuesta, su aplicación presenta una serie de consideraciones e inconsistencias.
Así lo establece un pionero estudio realizado por un equipo de docentes e investigadores de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso, que en lo sustancial revela que aun cuando las mujeres que han vivenciado el nacimiento de su hijo o hija bajo este paradigma manifiestan una elevada satisfacción general hacia él, sobre todo en lo relativo al trato digno y respetuoso, advierten al mismo tiempo que su práctica no es uniforme y varía dependiendo de la modalidad de parto y la atención durante el puerperio.
Esta discontinuidad crítica es notoria entre quienes han sido sometidas a cesárea, ya que reportan niveles significativamente menores de autonomía, comodidad y contacto temprano con el recién nacido, en comparación con aquellas que tuvieron partos vaginales.
Titulado “Experiencia de mujeres en el posparto con la atención recibida bajo el modelo de parto integral: un estudio de métodos mixtos en un hospital público de alta complejidad en Chile”, su análisis, hallazgos y conclusiones acaban de ser publicados por la reconocida revista científica International Journal of Gynecology Obstetrics, en la forma de un artículo cuyos autores son los académicos Antonieta Silva Muñoz, Cristian Carreño León y Claudia Vilches Arredondo.
Propuesta y contexto
El estudio se desarrolló el año pasado y su objetivo central fue conocer y comprender las experiencias significativas de puérperas que dieron a luz en alguna de las salas de atención integral del parto (SAIP) del Hospital Doctor Gustavo Fricke de Viña del Mar, donde este modelo opera como estándar desde 2021. Además, sus autores se propusieron identificar diferencias en la percepción de la calidad del cuidado ofrecido en esas unidades, según la vía de parto escogida, integrando en ese proceso mediciones cuantitativas de satisfacción con narrativas cualitativas.
En este cometido contaron con la colaboración de Jenny Zárate Mesa, Jonathan Gálvez Arancibia y Alejandra Figueroa Cañete, profesionales de la matronería de ese centro asistencial.
Este despliegue se dio en un contexto en el que la humanización de la atención al parto es una prioridad global que ha sido respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con el fin de potenciar la autonomía materna, la toma de decisiones informada y los entornos de atención respetuosos.
Pese a ello, la implementación de este modelo sigue enfrentando desafíos en la mayoría de los países y continentes. En Latinoamérica, por ejemplo, esto se debe en gran medida a la coexistencia de una atención obstétrica altamente tecnificada, la heterogeneidad institucional y las limitaciones estructurales de los sistemas de salud pública.
Chile, en tanto, ha podido avanzar en la atención integral del parto, mediante la operativización de estos principios en entornos de alta complejidad, a través de marcos normativos como la denominada Ley Mila y la creación de las SAIP. No obstante, su implementación se ve tensionada por la progresiva medicalización del parto, que entre otras cosas se traduce en el aumento sostenido de la tasa de nacimiento por vía quirúrgica, que en la actualidad supera el 40 por ciento.
Dimensiones
El estudio realizado por el equipo de docentes e investigadores de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso comprendió un diseño exploratorio mixto.
Su fase cuantitativa consideró los antecedentes aportados por 345 mujeres en etapa de postparto (184 vaginales, 158 cesáreas, 3 fórceps), para lo cual sus autores utilizaron la escala BMSP2, que fue desarrollada por la enfermera matrona Claudia Uribe, destacada investigadora y actual encargada del Departamento de la Mujer de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien dio su aprobación para que dicha herramienta fuera utilizada —por primera vez— para medir el bienestar de puérperas atendidas en una sala integral de parto.
Esta escala considera siete dimensiones: cuidado relacional de la atención (trato dispensado por el personal de salud), autocuidado y confort (medidas de comodidad para la madre), condiciones del contacto madre-hijo (relación emocional temprana), cuidado despersonalizado (dimensión invertida de la atención), participación familiar continua (acompañamiento durante el proceso), cuidado oportuno y respetuoso (rapidez y trato en las intervenciones) y entorno físico confortable (condiciones ambientales de la sala de parto).
A su vez, la fase cualitativa incluyó 26 entrevistas en profundidad, las cuales fueron analizadas mediante codificación temática deductiva-inductiva.
Las seleccionadas de ambas fases fueron mujeres mayores de 18 años, con nacimientos sin complicaciones ni condiciones fetales letales o prematuridad extrema, para asegurar la homogeneidad de la percepción del cuidado.
“La recopilación de datos se concretó de manera simultánea, tras obtener la aprobación del comité de ética científica del hospital. Para el efecto, se definió un intervalo de 24 a 48 horas tras el parto, para garantizar la estabilidad clínica de las participantes y minimizar el sesgo de recuerdo en ambas fases de la investigación. Nuestro equipo contactó a las posibles participantes en la sala de puerperio y, luego, durante el período del estudio se reclutó, de forma consecutiva, a todas las mujeres elegibles, siguiendo el orden cronológico del registro institucional de partos del día anterior”, explicó la enfermera matrona y docente Antonieta Silva, autora principal del artículo.
Hallazgos
En cuanto a los hallazgos de este trabajo, el profesor Cristian Carreño, coautor del artículo, detalló que estos se integraron en su fase interpretativa, con miras a explorar y contextualizar los patrones cuantitativos de satisfacción junto con las narrativas cualitativas, según la modalidad de parto.
De acuerdo con estos parámetros, la convergencia fue más marcada en lo relativo a la calidad relacional de la atención, ya que no se observaron diferencias significativas entre el parto vaginal y la cesárea, mientras que las narrativas cualitativas destacaron sistemáticamente el trato respetuoso y el compromiso profesional, confirmando así la preservación del pilar relacional del modelo de atención integral al parto.
Por contrapartida, el estudio consigna que la divergencia se concentró en aquellos aspectos que presentaron puntuaciones significativamente más bajas tras la cesárea. En esa línea, las diferencias cuantitativas observadas en el contacto madre-hijo, el autocuidado y el confort se interpretaron a la luz de las narrativas cualitativas que describían las limitaciones propias del quirófano, tales como la movilidad restringida, el retraso en el contacto piel con piel, el ayuno y una participación limitada en la toma de decisiones.
«Por la cesárea no podía elegir nada. Me pusieron en la posición correspondiente y tuve que quedarme allí», admitió una de las participantes en el estudio.
De igual modo, las diferencias en cuanto a la despersonalización y la participación continua de la familia se interpretaron junto con los relatos sobre restricciones derivadas de los protocolos institucionales de acompañamiento y comunicación. Al respecto, las participantes señalaron que estos factores contribuían a una sensación de aislamiento y a una menor autonomía.
“Me lo mostraron un ratito, pero luego se lo llevaron con mi pareja. Esa espera fue larga. Una hora y media sola sin él», fue el testimonio de otra de las mujeres que tomó parte en el estudio, en referencia a lo que para ella implicó el contacto inicial con su hijo.
Asimismo, en lo referido a la atención oportuna y respetuosa, la profesora Silva puntualizó que la ausencia de diferencias cuantitativas significativas se vio matizada por los hallazgos cualitativos: los partos vaginales se describieron como partos con apoyo continuo, mientras que las cesáreas se percibieron como rápidas pero más procedimentales, con menor continuidad relacional.
En este entendido, el quirófano surgió como un entorno organizativo relevante en el que las mujeres reportaron menor autonomía, comodidad, experiencias de vinculación temprana y apoyo posparto temprano limitado. En efecto, el artículo precisa que la integración indica que la implementación es relacionalmente sólida, pero el quirófano sigue siendo el principal punto estructural donde el protocolo y el entorno limitan la autonomía, la comodidad y la vinculación temprana.
Recomendaciones
A modo de conclusión, el estudio enfatiza que, en términos generales, el Modelo de Atención Integral al Parto genera una elevada satisfacción a las usuarias, quienes lo perciben y definen como sólido en cuanto a su calidad relacional, sobre la base de la capacidad y el desempeño del equipo de matronas, cuyo desempeño profesional es acorde en todo momento con un trato digno y respetuoso, independientemente de la modalidad de parto.
Este parecer cambia en el contexto quirúrgico, el que en opinión de las puérperas que participaron en la consulta enfrenta desafíos operativos significativos.
Estos apuntan principalmente a algunos factores organizacionales, como el hecho de que las brechas en la calidad percibida en las cesáreas están asociadas a la dinámica del quirófano y protocolos de seguridad rígidos, más que al trato del personal.
También advierten de su impacto en el entorno, por entender que el parto quirúrgico actúa como un predictor independiente de menores puntuaciones en autonomía y contacto temprano, incluso después de ajustar por edad, educación y paridad.
Por último, las consultadas identifican una vulnerabilidad y falta de apoyo inmediato para el cuidado del recién nacido en las primeras horas tras una cesárea.
Y en lo relativo a las recomendaciones para la práctica clínica, este trabajo plantea la necesidad de revisar los protocolos de cesárea para facilitar el contacto piel con piel temprano y la presencia continua del acompañante en pabellón, fomentar que el equipo quirúrgico mantenga una comunicación activa y personalizada para reducir la sensación de «ser tratada como un objeto”, que describieron algunas mujeres y, junto con eso, reforzar el apoyo de las profesionales de la matronería en el periodo posoperatorio inmediato, para alinear las expectativas de las usuarias con la realidad clínica.
“En síntesis, este estudio permite concluir que este modelo es relacionalmente robusto, pero enfrenta desafíos operativos significativos en el contexto quirúrgico. También que las limitaciones en las cesáreas no se deben a la falta de compromiso profesional, sino a la rigidez de los protocolos quirúrgicos y rutinas organizacionales”, apuntó la profesora Antonieta Silva.
El artículo “Experiencia de mujeres en el posparto con la atención recibida bajo el modelo de parto integral: un estudio de métodos mixtos en un hospital público de alta complejidad en Chile” está disponible en este enlace. Quienes se interesen pueden acceder a él según las condiciones e indicaciones de International Journal of Gynecology Obstetrics.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, la académica de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso Laura Aguilera Beovides participó como expositora en el webinar “Nutrición neonatal: un pilar fundamental para el desarrollo”, actividad dirigida a profesionales y estudiantes del área de la salud.
La instancia se desarrolló en modalidad online y surgió a partir de la invitación realizada por Daniela Guzmán Baquedano, fonoaudióloga y docente de la Universidad de Valparaíso, en el contexto del convenio de colaboración entre la Universidad de Valparaíso y CANPA Formación en Consejerías de Lactancia.
Durante su presentación, la académica abordó la relevancia de la nutrición neonatal y de la leche humana durante las primeras etapas de la vida, considerando aspectos relacionados con su aporte nutricional, la inmunidad, el desarrollo, el microbioma y la protección del recién nacido.
Asimismo, la exposición relevó que la promoción y protección de la lactancia materna requiere de un abordaje integral, que considere el acompañamiento de las madres y sus familias, la capacitación de los equipos de salud, el apoyo institucional y el seguimiento posterior al alta.
La actividad formó parte de una jornada de actualización, reflexión y encuentro interdisciplinario desarrollada con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, contribuyendo al intercambio de conocimientos y al fortalecimiento de buenas prácticas relacionadas con la lactancia y la nutrición durante las primeras etapas de la vida.
En una emotiva ceremonia realizada el pasado 31 de julio, la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso, Campus San Felipe, llevó a cabo la ceremonia de titulación de la Promoción 2025, marcando el término de una importante etapa formativa y el inicio del ejercicio profesional de una nueva generación de matronas.
La ceremonia fue presidida por la directora de la Escuela de Obstetricia y Puericultura, profesora Dra. Paula Oyarzún Andrades, junto al director del Campus San Felipe, profesor Francisco Pantoja Molina, y la jefa de Carrera del Campus San Felipe, profesora Cynthia Carrasco Carré. Asimismo, contó con la participación de autoridades de la red asistencial del Valle del Aconcagua, representantes de los campos clínicos, académicas y académicos, funcionarias y funcionarios, además de familiares y amistades de las tituladas, quienes acompañaron este significativo hito académico.
Durante la ceremonia se realizó la entrega de las constancias de título y de la piocha institucional, símbolo de la Universidad de Valparaíso que acompañará a las nuevas profesionales en el ejercicio ético, comprometido y humano de la matronería.
En la oportunidad también se entregaron las distinciones de la promoción. El Premio Facultad de Medicina y el Premio Escuela de Obstetricia y Puericultura fueron otorgados a la matrona Ana Paula Espinoza Fernández, mientras que el reconocimiento a Mejor Compañera recayó en la matrona Paulina Chávez Bustamante, distinción otorgada por sus propias compañeras de promoción.
La Escuela de Obstetricia y Puericultura felicita a la Promoción 2025 y les desea el mayor de los éxitos en esta nueva etapa profesional, confiando en que ejercerán la matronería con excelencia, compromiso ético y vocación de servicio, contribuyendo al cuidado de la salud de las personas, las familias y las comunidades.
El 14 de julio, en el auditorio del Campus San Felipe de la Universidad de Valparaíso, estudiantes de cuarto año de la carrera de Obstetricia y Puericultura presentaron los avances alcanzados durante el primer semestre en el Seminario de Tesis AMA 415.
La jornada permitió compartir el desarrollo metodológico de cinco proyectos vinculados con problemáticas relevantes para la salud sexual, reproductiva, materna y neonatal.
Las estudiantes Belén Estay, Naoby Farías, Magdalena Jofré y Javiera Órdenes presentaron la investigación “Factores que influyen en la decisión de las madres para optar por la fórmula de inicio como fuente de alimentación”, guiada por la profesora Nicole Iturrieta. El equipo busca comprender las razones que llevan a reemplazar la lactancia materna exclusiva y conocer el apoyo recibido desde los servicios de salud.
Por su parte, Constanza Galdámez, Vivica Guajardo, Emilia López, Ángela Mejías y Anaís Reyes expusieron el estudio “Percepción sobre la atención ginecológica en mujeres con Trastorno del Espectro Autista”, con la co-guía de las profesoras Nicole Iturrieta y María José Tobar. La investigación busca identificar experiencias, barreras, facilitadores y necesidades de mujeres autistas atendidas en la Región de Valparaíso.
En el área neonatal, Constanza Gatica, Valentina Navarro, Krishna Olmedo, Gennady Sandoval y Claudia Villegas presentaron una investigación sobre la asociación entre el pinzamiento tardío del cordón umbilical y la prevención de la enfermedad de membrana hialina en recién nacidos prematuros. El estudio, guiado por el profesor Juan Pablo Rojas, analizará registros del Hospital San Camilo.
Las estudiantes Ariela Alvarado, Rocío Fredes, Antonella Jaque, Antonia Rubio, Alanis Salcedo y Constanza Valenzuela dieron a conocer sus avances en una revisión de la evidencia científica internacional sobre violencia obstétrica desde la perspectiva de las mujeres, guiada por la profesora Cynthia Carrasco.
Finalmente, Ivania Astudillo, Mariángel Romero, Massiel Vergara y Daniela Vilches presentaron el estudio “Percepción de matrones y matronas que atienden a mujeres privadas de libertad sobre la atención en salud sexual y reproductiva”, guiado por Patricio Briceño. El equipo informó sus progresos en la preparación metodológica, el consentimiento informado y las gestiones para contactar a profesionales vinculados con la atención sanitaria en recintos penitenciarios.
La jornada constituyó un importante hito formativo para las 24 estudiantes participantes, quienes continuarán durante el segundo semestre con la recolección y análisis de información, la elaboración de sus tesis y la preparación de manuscritos científicos.
Con éxito se realizó el Primer Encuentro entre el Sindicato Afrodita y la Escuela de Obstetricia y Puericultura, instancia desarrollada en el marco de la asignatura TIPE I.
La actividad fue llevada a cabo por las estudiantes de tercer año Romina Adasme, Elizabeth Hidalgo, Amanda Nova, Antonia Pizarro y Alanis Plaza, con el apoyo del académico Danilo Zamorano Díaz.
Este primer encuentro permitió realizar un diagnóstico de las necesidades de las mujeres trans mayores pertenecientes al Sindicato Afrodita, constituyendo un primer acercamiento entre la organización y la Escuela.
A través de esta instancia se generó una vinculación que permitirá desarrollar un trabajo colaborativo y sistemático entre el Sindicato Afrodita y la Escuela de Obstetricia y Puericultura.
En el marco de la asignatura Salud Ginecológica Aplicada I, a cargo de la profesora Nicole Iturrieta Guaita, estudiantes de tercer año de Obstetricia y Puericultura realizaron una Feria de la Salud orientada a la educación y promoción de los cuidados postquirúrgicos en mujeres mastectomizadas.
Durante la jornada, las estudiantes presentaron stands educativos preparados de manera creativa y participativa, abordando temáticas como el autocuidado, la prevención de complicaciones, la salud mental, la imagen corporal, la sexualidad, las redes de apoyo y el acompañamiento integral. La actividad permitió transformar la evidencia revisada en mensajes claros, humanizados y de utilidad para usuarias, familias y la comunidad universitaria.
La feria contó con la participación de docentes de la carrera, entre ellos Cynthia Carrasco Carré, jefa de Carrera; Laura Aguilera Beovides; Patricio Briceño Morgado; Lina González Zavala; y Paz Arancibia Álvarez. Asimismo, participaron profesores, profesoras y estudiantes del campus, quienes recorrieron los distintos stands y se involucraron activamente en las actividades propuestas.
Esta experiencia formativa permitió fortalecer el rol de la matronería en la educación para la salud, el acompañamiento integral y la promoción del autocuidado, destacando el compromiso, la creatividad y el trabajo colaborativo de las estudiantes en el desarrollo de iniciativas con enfoque educativo y preventivo.
Con el objetivo de fortalecer el aprendizaje activo y la integración de conocimientos teórico-prácticos, estudiantes de segundo año de la carrera de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso, Campus San Felipe, llevaron a cabo la tercera versión de la “Expo Examen Físico del Recién Nacido”, actividad desarrollada el pasado miércoles 10 de junio en el marco de la asignatura Salud Fetal y Neonatal I, bajo la coordinación de la jefa de cátedra y académica Laura Aguilera Beovides.
La iniciativa consistió en una muestra de stands temáticos diseñados y ejecutados por las propias estudiantes, quienes abordaron diversos componentes del examen físico neonatal mediante modelos anatómicos, material educativo, recursos interactivos y estrategias de divulgación orientadas a facilitar la comprensión de contenidos clínicos complejos.
Durante la jornada, la comunidad universitaria y el cuerpo docente pudieron recorrer las exposiciones, plantear preguntas e intercambiar experiencias con las expositoras, generando un espacio de aprendizaje colaborativo y reflexión académica. Entre las temáticas presentadas destacaron la evaluación de cabeza y cuello, tórax y columna, caderas, genitales, reflejos neonatales y otros aspectos fundamentales de la valoración integral del recién nacido.
La actividad, permitió fortalecer competencias relacionadas con la comunicación en salud, el trabajo en equipo, el pensamiento crítico y la aplicación práctica del conocimiento disciplinar, promoviendo además la creatividad y el compromiso de las futuras matronas con la educación sanitaria basada en evidencia.
Desde la asignatura Salud Fetal y Neonatal I se destacó el entusiasmo, la dedicación y la calidad del trabajo desarrollado por las estudiantes, quienes demostraron que la innovación pedagógica y el aprendizaje experiencial constituyen herramientas fundamentales para una formación integral y de excelencia.
En el marco de la asignatura TIPE I, estudiantes de tercer año de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de Casa Central de la Universidad de Valparaíso —Gianella Quintero, Camila Riveros, Francisca Román, Arantxa Saavedra, Catalina Tapia y Sofía Vega— realizaron un taller enfocado en el cuidado del piso pélvico en el Centro de Apoyo Integral para Personas con Limitación Visual de Quillota (CEALIVI), junto a la docente matrona Paola Germain.
La actividad tuvo como objetivo promover la educación en salud y la prevención de disfunciones del piso pélvico, como el prolapso, la incontinencia urinaria y las molestias asociadas a la sexualidad, mediante la entrega de herramientas prácticas y conocimientos adaptados a las necesidades de las personas con discapacidad visual y de las personas mayores, quienes fueron las principales asistentes a la jornada.
Durante el taller, las estudiantes abordaron contenidos relacionados con la anatomía básica del piso pélvico, la importancia del fortalecimiento muscular, ejercicios específicos que contribuyen al bienestar general y la educación sobre los signos de alarma por los cuales se debe consultar con la matrona.
La actividad se destacó por su enfoque inclusivo, incorporando metodologías didácticas accesibles que facilitaron la participación activa de las y los asistentes. Asimismo, se generó un espacio de aprendizaje cercano que permitió resolver dudas y compartir experiencias en un ambiente de confianza.
Desde CEALIVI valoraron positivamente la iniciativa, destacando el compromiso de las estudiantes y el impacto que este tipo de actividades tiene en la comunidad. La jornada se desarrolló exitosamente, cumpliendo los objetivos formativos de la asignatura y fortaleciendo el vínculo entre la institución educativa y el entorno social, en concordancia con el sello formativo de la Escuela y de la Universidad.
Este tipo de instancias refuerza la formación de futuros matrones y matronas con enfoque comunitario, promoviendo intervenciones orientadas a contribuir al bienestar y la calidad de vida de diversos grupos de la población.
El pasado domingo 7 de junio, el cuerpo de Reportajes de El Mercurio de Valparaíso publicó el artículo titulado “Las razones por las que urge enfrentar la crisis de natalidad que atraviesa Chile”, en el que un académico de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Valparaíso expone las principales causas de la disminución de la natalidad en el país y analiza cómo la matronería ha debido adaptarse a este nuevo escenario.
La participación en este tipo de espacios de difusión contribuye a visibilizar el aporte de la disciplina y de la academia al análisis de desafíos demográficos y de salud pública de relevancia nacional.